La princesa del agua de la vida. La princesa del agua de la vida


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Transcripción

1 La princesa del agua de la vida La princesa del agua de la vida En una solitaria cabaña vivía una pobre niña que se llamaba Gaby. Un día caminando por el bosque Gaby vio una colonia de abejas con abundante miel, y decidió recogerla. Que bueno!- pensó. La llevaré al mercado para venderla y así comprar algunas cosas que me hacen falta. Rápidamente Gaby buscó un frasco y juntó la miel. Ella no sabía que en ese mismo momento un duende travieso trataba de evitar que tuviese éxito. El duende al ver que Gaby hacía algo útil, corrió al lugar con la intención de causar problemas. Él, se convirtió en una rama ligada a un árbol. Luego empujó el frasco que cayó y se rompió, y así toda la miel se esparció por el suelo. El duende riéndose se dijo a sí mismo: - Esto la enfurecerá! Gaby contempló la miel y pensó: - No importa, las hormigas se comerán la miel. En ese momento vio una hilera de hormiguitas que muy contentas ya estaban probando la miel. De regreso a su cabaña Gaby vio un gran árbol de mango cargado de frutos maduros. Entonces dijo: - Tengo una buena idea! Recogeré muchos mangos y los llevaré a vender al mercado.

2 El duende travieso nuevamente la siguió hasta el mercado y para que no lo reconociera se transformó en un burro. Cuando Gaby se sentó para reposar el burro se acercó y se revolcó sobre el cesto de mangos y los machacó sobre el camino. Luego el asno se alejó galopando muy contento entre los arbustos. Gaby miró las frutas con tristeza. En ese momento, una reina que viajaba hacia el pueblo vio la angustia de la pobre muchacha que perdió todo y se apiadó de ella. La reina se hizo amiga de Gaby. Para premiar su esfuerzo decidió regalarle una hermosa casita. Con el tiempo Gaby tuvo su propio almacén donde vendía comida y juguetes. Pero nuevamente el duende se enfureció y quemó la bodega donde Gaby guardaba todas las mercancías que vendía. Gaby salió corriendo de su casa cuando olió el humo, y desde lejos contempló el fuego que consumía la bodega con pesar. De pronto vio a unas hormigas que estaban trasladando su comida desde debajo de la bodega a un lugar más seguro. Para ayudarlas Gaby levantó la piedra que bloqueaba su camino, y debajo de ella brotó una fuente de agua. Mientras Gaby la probaba, la gente del pueblo se agrupó alrededor de ella y exclamó: EL agua de la vida! Esto es lo que ha sido profetizado!

3 Y le contaron a Gaby la historia de que un día, después de un fuego y muchos desastres, una joven que no se afligiera por las desgracias encontraría una fuente de agua de la vida. Y así es como Gaby se convirtió en la princesa del agua de la vida, la cual ella aún protege y que se puede beber para curar enfermedades. Incluso el duende travieso bebió del agua y desde ese día fue un amigo fiel de Gaby.

4 El bello riachuelo Felipe era un niño que vivía un poco lejos de la ciudad. Detrás de su casa pasaba un pequeño río de aguas claras y brillantes. En ese río nadaban muchos peces que vivían alegres y contentos, porque el río era muy limpio. En sus orillas crecían flores de todos los colores. Los animales silvestres y domésticos que vivían en el lugar venían todos los días a beber agua del río. Un gran árbol muy vanidoso no se cansaba de mirar su reflejo en el agua. Y Felipe era muy amigo de todos. Él siempre nadaba en las aguas tranquilas del río, jugaba con los peces, conversaba con las flores, corría con los animales y descansaba a la sombra del árbol. Cierto día la mamá de Felipe, le pidió que hiciera un hoyo y enterrara la basura de su casa: El tenía flojera, jugar era más entretenido. Entonces tiró toda la basura en el río, y vio como el agua se la llevaba. Al otro día hizo lo mismo. El río que antes era limpio, bonito y de aguas claras comenzó a quedar oscuro y feo, lleno de basura. No se veía los peces nadando. Las flores comenzaron a marchitarse de tristeza. Los animales no podían beber más agua. El árbol no podía hacer más del río su espejo. Hasta que un día uno de los peces sacó su cabeza del agua y habló: Felipe, no hagas más eso. Estás ensuciando todo el río que es un regalo de la naturaleza. Dónde vas a nadar? Dónde voy a vivir? Qué agua van a tomar los animales?

5 Felipe, comprendió que si quería nadar en un bello riachuelo con flores y cantos de pájaros debía comenzar a trabajar enterrando su propia basura. Tomó la pala y enterró la basura. Con el tiempo el pequeño río, volvió a quedar limpio, claro y bello. Así Felipe pudo volver a nadar en aguas limpias y transparentes. De nuevo era lindo jugar en el río, los peces tenían donde vivir, los animales donde beber y el árbol donde mirarse. uente: